Traveling with haemophilia

Abre tus alas

"Viajar es vivir" escribió Hans Christian Andersen. Aunque a muchos de nosotros nos encanta la idea de viajar, puede suponer un reto para cualquier persona - y, a veces, un reto más grande si cabe para las personas con hemofilia.


Si tienes hemofilia y ya has viajado, es probable que hayas experimentado algunas limitaciones, tanto económicas como médicas. Para empezar, si bien es un gasto inevitable, el seguro de viaje puede resultar caro para las personas con enfermedades crónicas. Además, está la preocupación de no tener acceso a tu tratamiento, o a profesionales sanitarios que hablen tu idioma cuando viajas al extranjero.

Dicho esto, viajar es uno de los mayores placeres de la vida. Cuando uno tiene hemofilia, ¡solo se necesita un poco más de planificación! Hablemos de ello.

 

Tan fácil como 1-2-3

Al igual que con otros aspectos de la vida, la planificación es fundamental a la hora de viajar. Hay tres pasos básicos para asegurarte de que tu nueva aventura vaya viento en popa de manera que puedas dedicarte a otras cosas más importantes... como mirar el pronóstico del tiempo a 10 días.

 

Hablar

 

Habla con tu equipo médico antes de hacer ninguna reserva. Ellos te podrán asesorar y ayudar con los preparativos -incluida la documentación y la medicación necesaria- dependiendo de tus necesidades.


Es una buena idea que tu médico escriba una carta con información sobre tu enfermedad y tu tratamiento habitual. Puede ser conveniente traducir la carta al idioma del lugar al que vas a viajar.

 

Planificar

 

Cuando reserves el alojamiento, busca un lugar que tenga una nevera en la que puedas guardar el tratamiento. Esto es muy importante si vas a viajar a un destino cálido.


Comprueba dos veces (y tres) que tu seguro de viaje está en orden. Nadie debería irse de vacaciones sin un seguro, especialmente las personas con hemofilia.


Antes de marcharte, avisa al Centro de Tratamiento de la Hemofilia más cercano en tu destino. Puedes encontrar más información en el siguiente enlace.

 

Hacer la maleta

 

Como los productos pueden variar mucho de un país a otro, llévate tu tratamiento contigo. Si vas a volar, asegúrate de llevarlo a bordo en el avión como equipaje de mano; de esta manera, lo tendrás a la vista y al alcance de la mano.


Lleva una carta para el personal de seguridad del aeropuerto explicando por qué llevas líquidos, medicinas, agujas, jeringas, etc. Llévala también en el idioma de destino, y asegúrate de que en la carta se comentan las posibles consecuencias de no tener estos productos a mano inmediatamente.
 
Lleva una fotocopia de todos los documentos de viaje necesarios, incluidas las pólizas de seguro y las cartas de los médicos. Una buena idea es hacerles una foto para tenerlos en tu teléfono móvil en todo momento.

 

viajar con hemofilia

 

 

NP-7859

Abre tus alas

"Viajar es vivir" escribió Hans Christian Andersen. Aunque a muchos de nosotros nos encanta la idea de viajar, puede suponer un reto para cualquier persona - y, a veces, un reto más grande si cabe para las personas con hemofilia.


Si tienes hemofilia y ya has viajado, es probable que hayas experimentado algunas limitaciones, tanto económicas como médicas. Para empezar, si bien es un gasto inevitable, el seguro de viaje puede resultar caro para las personas con enfermedades crónicas. Además, está la preocupación de no tener acceso a tu tratamiento, o a profesionales sanitarios que hablen tu idioma cuando viajas al extranjero.

Dicho esto, viajar es uno de los mayores placeres de la vida. Cuando uno tiene hemofilia, ¡solo se necesita un poco más de planificación! Hablemos de ello.

 

Tan fácil como 1-2-3

Al igual que con otros aspectos de la vida, la planificación es fundamental a la hora de viajar. Hay tres pasos básicos para asegurarte de que tu nueva aventura vaya viento en popa de manera que puedas dedicarte a otras cosas más importantes... como mirar el pronóstico del tiempo a 10 días.

 

Hablar

 

Habla con tu equipo médico antes de hacer ninguna reserva. Ellos te podrán asesorar y ayudar con los preparativos -incluida la documentación y la medicación necesaria- dependiendo de tus necesidades.


Es una buena idea que tu médico escriba una carta con información sobre tu enfermedad y tu tratamiento habitual. Puede ser conveniente traducir la carta al idioma del lugar al que vas a viajar.

 

Planificar

 

Cuando reserves el alojamiento, busca un lugar que tenga una nevera en la que puedas guardar el tratamiento. Esto es muy importante si vas a viajar a un destino cálido.


Comprueba dos veces (y tres) que tu seguro de viaje está en orden. Nadie debería irse de vacaciones sin un seguro, especialmente las personas con hemofilia.


Antes de marcharte, avisa al Centro de Tratamiento de la Hemofilia más cercano en tu destino. Puedes encontrar más información en el siguiente enlace.

 

Hacer la maleta

 

Como los productos pueden variar mucho de un país a otro, llévate tu tratamiento contigo. Si vas a volar, asegúrate de llevarlo a bordo en el avión como equipaje de mano; de esta manera, lo tendrás a la vista y al alcance de la mano.


Lleva una carta para el personal de seguridad del aeropuerto explicando por qué llevas líquidos, medicinas, agujas, jeringas, etc. Llévala también en el idioma de destino, y asegúrate de que en la carta se comentan las posibles consecuencias de no tener estos productos a mano inmediatamente.
 
Lleva una fotocopia de todos los documentos de viaje necesarios, incluidas las pólizas de seguro y las cartas de los médicos. Una buena idea es hacerles una foto para tenerlos en tu teléfono móvil en todo momento.

 

viajar con hemofilia

 

 

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