What’s so good about working out with haemophilia?

¿Cuáles son los beneficios de practicar ejercicio?

Probablemente no es la primera vez que lo oyes: el ejercicio físico es bueno para ti. Y es verdad. Mover el cuerpo de forma regular tiene numerosos beneficios para la salud. Mejora el estado físico general, aumenta la autoestima y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis y algunos tipos de cáncer1. Los beneficios hablan por sí solos.

Si bien el ejercicio es bueno para todos, la actividad física regular, la fisioterapia y el ejercicio pueden resultar especialmente beneficiosos para las personas con hemofilia. Esto se debe principalmente a que permiten aumentar la fuerza muscular y mejorar la estabilidad de las articulaciones, lo que puede reducir en gran medida el riesgo de lesiones, hemorragias y el daño articular 2,3. Por lo tanto, habla con el equipo de profesionales responsable de tu tratamiento acerca del tipo de ejercicio que más te conviene: moverse es una excelente manera de cuidarte, tanto ahora como en el futuro.

Inspírate

La historia de Clive es solo una de las muchas que demuestran que, si luchas por ello, puedes lograr cosas extraordinarias, no importa lo imposible que pueda parecer al principio. La historia de Clive y su esposa Clare, el empuje y la determinación que muestran, son pura inspiración. ¿Cuál de tus sueños estás listo para conquistar?

¿Cómo puede ayudar el ejercicio a mis articulaciones?

Las articulaciones del cuerpo, incluidas las rodillas, caderas y tobillos, se apoyan en diferentes músculos. Si la fuerza de estos músculos disminuye puede aumentar el riesgo de sufrir hemorragias articulares frecuentes, lo que, como sabes, puede acabar produciendo hinchazón y dolor crónico. Y esto puede derivar en un ciclo de deterioro que continúa con cada hemorragia.

infografia ejercicio hemofilia

El ejercicio puede proteger las articulaciones del deterioro fortaleciendo los músculos, mejorando la coordinación y aumentando la flexibilidad. También puede ayudarte a mantener un peso saludable, lo que reduce el estrés en las articulaciones. Todos estos beneficios juntos ayudan a reducir la frecuencia y gravedad de las hemorragias articulares.

Ejercicio con hemofilia

Paso 1: Haz preguntas

Independientemente de tu estado físico, es importante pensar bien qué ejercicio vas a realizar para sacarle el máximo partido. Antes de comenzar, hay algunas cosas que debes tener en cuenta que dependen de tus objetivos y de tus necesidades, físicas, emocionales o ambas. Estos son algunos ejemplos de las preguntas que puedes plantearte:


¿Cuál es mi estado físico actualmente?
¿Tengo que tener en cuenta alguna lesión o problema?
¿Cuáles son mis objetivos de ejercicio y mi estilo de vida?
¿Qué tipo de ejercicio me interesa?

Una vez que hayas pensado en tus necesidades y objetivos, debes hablar con tu fisioterapeuta o con el equipo médico responsable de tu tratamiento. Cuando se trata de hemofilia y de cómo se puede mover tu cuerpo, ellos son los expertos. Pueden ayudarte a crear una tabla de ejercicios que se adapte a ti y a tu hemofilia.

Juntos, podéis hacer cosas como:
Evaluar los posibles riesgos asociados con diferentes deportes y rutinas de ejercicio
Considerar estrategias que te ayuden a manejar dichos riesgos
Crear un plan que te permita alcanzar tus objetivos tanto físicamente como mentalmente

 

Paso 2: Elige un deporte (¡O dos!)

A los pacientes con hemofilia generalmente se les aconseja evitar los deportes de contacto ya que pueden aumentar el riesgo de lesión. Deportes como el rugby o el boxeo se consideran los más duros y en los que los riesgos de lesión son más altos. En lugar de estos deportes, puedes probar otrosque no sean de contacto, que te permitan hacer un buen ejercicio y que pueden ser igual de divertidos y de competitivos (¡si eso es lo que quieres!).

Por citar algunos, puedes practicar natación, golf, bádminton, tiro con arco, ciclismo, remo, vela, tenis de mesa o senderismo. Con un poco de investigación por tu parte y la ayuda de tu fisioterapeuta, puedes descubrir cuáles son las actividades más adecuadas para ti.

 

Paso 3: Planifica el tratamiento

Ya sea para acudir a un partido, entrenar o jugar un partidillo con amigos, es importante planificar el tratamiento en función de la actividad. Como norma general, deberías conocer tus niveles de factor y realizar actividades más enérgicas cuando sabes que estos niveles son suficientes para proporcionarte la protección necesaria. El equipo de profesionales responsable de tu tratamiento de hemofilia te ayudará a coordinar tu calendario de infusiones y el de actividad física para adaptarlos a tus necesidades.

Paso 4: Calienta. Estira.

Una vez que te has puesto las zapatillas y estás listo para comenzar el ejercicio, puede ser tentador comenzar la actividad que hayas decido hacer sin calentar. Sin embargo, no preparar adecuadamente tu cuerpo para el ejercicio que vas a realizar puede aumentar considerablemente el riesgo de lesión. En lugar de acelerar de 0 a 100, debes comenzar con una rutina de calentamiento, realizando primero ejercicios suaves y diferentes estiramientos que te ayuden a mejorar la flexibilidad y a preparar tu cuerpo para la actividad que vas a realizar.  

Al terminar, cuando ya estás cubierto de sudor y listo para ir a la ducha, puede ser fácil olvidarse de estirar. Sin embargo, al igual que el calentamiento, estirar después del entrenamiento también es muy importante. Ayuda a que los músculos se recuperen y evita que se pongan rígidos. Comenzar y terminar el ejercicio de esta manera reducirá la probabilidad de desarrollar una lesión y te mantendrá activo. Tu fisioterapeuta podrá aconsejarte algunos estiramientos y ejercicios suaves para antes y después de hacer ejercicio que se adapten bien a ti y a tu rutina de ejercicio.

Stretching and exercising with haemophilia
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Busca tu ritmo

 

Una rutina de ejercicios debe incluir actividades que te ayuden a mantener y mejorar la resistencia y el estado cardiovascular, la coordinación, la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio. Hacer ejercicio durante aproximadamente 30 minutos a intervalos regulares a lo largo de la semana da buenos resultados en la mayoría de los casos. Sin embargo, tu fisioterapeuta podrá aconsejarte qué es lo mas conveniente para ti.

Pasos lentos y seguros...

 

 

…ganan la carrera. ¡No hagas demasiado de golpe! Excederte puede causarte una lesión y aumentar el riesgo de hemorragia. ¿Y quién quiere eso? Comienza una rutina de ejercicios sencilla y ve incrementándola lentamente a medida que avancen las semanas.

¡Detente ahí mismo!

 

Si en algún momento sufres dolor, detén inmediatamente lo que estés haciendo. Si sospechas que estás sangrando durante el ejercicio, ponte en contacto con el equipo de cuidadores responsable de tu tratamiento. Hagas lo que hagas, no te fuerces para terminar el entrenamiento. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Reanudar el ejercicio después de una lesión

 

¿Has tenido una lesión? No es el fin del mundo. Estarás de vuelta pronto. Tu fisioterapeuta y el equipo de cuidadores responsable de tu tratamiento evaluarán la gravedad de la lesión y te guiarán hacia los ejercicios de rehabilitación necesarios. En general, los esguinces articulares, las hemorragias y las distensiones musculares necesitan aproximadamente de 4 a 6 semanas para curarse2. Después de una hemorragia articular, las actividades deben reintroducirse gradualmente 4.

 

Habla con tu equipo médico

 

Es importante mantener consultas de seguimiento regulares con tu fisioterapeuta y el resto de profesionares responsables de tu tratamiento. Estas citas permiten que los responsables de tu cuidado evalúen la manera en la que responden tanto tus articulaciones como el resto de tu cuerpo al ejercicio físico y si es necesario hacer algún cambio en tu rutina.

Si consideras que esta información puede resultarte útil, puedes descargarla aquí, incluye consejos para crear una rutina de ejercicios.

REFERENCIAS:

1. Wittmeier K and Mulder K. Haemophilia 2007;13(2):31-37.
2. Negrier C, et al. Haemophilia 2013;19:487-498.
3. Tiktinsky R, et al. Haemophilia 2002;8:22-27.
4. World Federation of Hemophilia. Guidelines for the management of haemophilia. 2nd edition. 2012.

 

 

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¿Cuáles son los beneficios de practicar ejercicio?

Probablemente no es la primera vez que lo oyes: el ejercicio físico es bueno para ti. Y es verdad. Mover el cuerpo de forma regular tiene numerosos beneficios para la salud. Mejora el estado físico general, aumenta la autoestima y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis y algunos tipos de cáncer1. Los beneficios hablan por sí solos.

Si bien el ejercicio es bueno para todos, la actividad física regular, la fisioterapia y el ejercicio pueden resultar especialmente beneficiosos para las personas con hemofilia. Esto se debe principalmente a que permiten aumentar la fuerza muscular y mejorar la estabilidad de las articulaciones, lo que puede reducir en gran medida el riesgo de lesiones, hemorragias y el daño articular 2,3. Por lo tanto, habla con el equipo de profesionales responsable de tu tratamiento acerca del tipo de ejercicio que más te conviene: moverse es una excelente manera de cuidarte, tanto ahora como en el futuro.

Inspírate

La historia de Clive es solo una de las muchas que demuestran que, si luchas por ello, puedes lograr cosas extraordinarias, no importa lo imposible que pueda parecer al principio. La historia de Clive y su esposa Clare, el empuje y la determinación que muestran, son pura inspiración. ¿Cuál de tus sueños estás listo para conquistar?

¿Cómo puede ayudar el ejercicio a mis articulaciones?

Las articulaciones del cuerpo, incluidas las rodillas, caderas y tobillos, se apoyan en diferentes músculos. Si la fuerza de estos músculos disminuye puede aumentar el riesgo de sufrir hemorragias articulares frecuentes, lo que, como sabes, puede acabar produciendo hinchazón y dolor crónico. Y esto puede derivar en un ciclo de deterioro que continúa con cada hemorragia.

infografia ejercicio hemofilia

El ejercicio puede proteger las articulaciones del deterioro fortaleciendo los músculos, mejorando la coordinación y aumentando la flexibilidad. También puede ayudarte a mantener un peso saludable, lo que reduce el estrés en las articulaciones. Todos estos beneficios juntos ayudan a reducir la frecuencia y gravedad de las hemorragias articulares.

Ejercicio con hemofilia

Paso 1: Haz preguntas

Independientemente de tu estado físico, es importante pensar bien qué ejercicio vas a realizar para sacarle el máximo partido. Antes de comenzar, hay algunas cosas que debes tener en cuenta que dependen de tus objetivos y de tus necesidades, físicas, emocionales o ambas. Estos son algunos ejemplos de las preguntas que puedes plantearte:


¿Cuál es mi estado físico actualmente?
¿Tengo que tener en cuenta alguna lesión o problema?
¿Cuáles son mis objetivos de ejercicio y mi estilo de vida?
¿Qué tipo de ejercicio me interesa?

Una vez que hayas pensado en tus necesidades y objetivos, debes hablar con tu fisioterapeuta o con el equipo médico responsable de tu tratamiento. Cuando se trata de hemofilia y de cómo se puede mover tu cuerpo, ellos son los expertos. Pueden ayudarte a crear una tabla de ejercicios que se adapte a ti y a tu hemofilia.

Juntos, podéis hacer cosas como:
Evaluar los posibles riesgos asociados con diferentes deportes y rutinas de ejercicio
Considerar estrategias que te ayuden a manejar dichos riesgos
Crear un plan que te permita alcanzar tus objetivos tanto físicamente como mentalmente

 

Paso 2: Elige un deporte (¡O dos!)

A los pacientes con hemofilia generalmente se les aconseja evitar los deportes de contacto ya que pueden aumentar el riesgo de lesión. Deportes como el rugby o el boxeo se consideran los más duros y en los que los riesgos de lesión son más altos. En lugar de estos deportes, puedes probar otrosque no sean de contacto, que te permitan hacer un buen ejercicio y que pueden ser igual de divertidos y de competitivos (¡si eso es lo que quieres!).

Por citar algunos, puedes practicar natación, golf, bádminton, tiro con arco, ciclismo, remo, vela, tenis de mesa o senderismo. Con un poco de investigación por tu parte y la ayuda de tu fisioterapeuta, puedes descubrir cuáles son las actividades más adecuadas para ti.

 

Paso 3: Planifica el tratamiento

Ya sea para acudir a un partido, entrenar o jugar un partidillo con amigos, es importante planificar el tratamiento en función de la actividad. Como norma general, deberías conocer tus niveles de factor y realizar actividades más enérgicas cuando sabes que estos niveles son suficientes para proporcionarte la protección necesaria. El equipo de profesionales responsable de tu tratamiento de hemofilia te ayudará a coordinar tu calendario de infusiones y el de actividad física para adaptarlos a tus necesidades.

Paso 4: Calienta. Estira.

Una vez que te has puesto las zapatillas y estás listo para comenzar el ejercicio, puede ser tentador comenzar la actividad que hayas decido hacer sin calentar. Sin embargo, no preparar adecuadamente tu cuerpo para el ejercicio que vas a realizar puede aumentar considerablemente el riesgo de lesión. En lugar de acelerar de 0 a 100, debes comenzar con una rutina de calentamiento, realizando primero ejercicios suaves y diferentes estiramientos que te ayuden a mejorar la flexibilidad y a preparar tu cuerpo para la actividad que vas a realizar.  

Al terminar, cuando ya estás cubierto de sudor y listo para ir a la ducha, puede ser fácil olvidarse de estirar. Sin embargo, al igual que el calentamiento, estirar después del entrenamiento también es muy importante. Ayuda a que los músculos se recuperen y evita que se pongan rígidos. Comenzar y terminar el ejercicio de esta manera reducirá la probabilidad de desarrollar una lesión y te mantendrá activo. Tu fisioterapeuta podrá aconsejarte algunos estiramientos y ejercicios suaves para antes y después de hacer ejercicio que se adapten bien a ti y a tu rutina de ejercicio.

Stretching and exercising with haemophilia
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Busca tu ritmo

 

Una rutina de ejercicios debe incluir actividades que te ayuden a mantener y mejorar la resistencia y el estado cardiovascular, la coordinación, la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio. Hacer ejercicio durante aproximadamente 30 minutos a intervalos regulares a lo largo de la semana da buenos resultados en la mayoría de los casos. Sin embargo, tu fisioterapeuta podrá aconsejarte qué es lo mas conveniente para ti.

Pasos lentos y seguros...

 

 

…ganan la carrera. ¡No hagas demasiado de golpe! Excederte puede causarte una lesión y aumentar el riesgo de hemorragia. ¿Y quién quiere eso? Comienza una rutina de ejercicios sencilla y ve incrementándola lentamente a medida que avancen las semanas.

¡Detente ahí mismo!

 

Si en algún momento sufres dolor, detén inmediatamente lo que estés haciendo. Si sospechas que estás sangrando durante el ejercicio, ponte en contacto con el equipo de cuidadores responsable de tu tratamiento. Hagas lo que hagas, no te fuerces para terminar el entrenamiento. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Reanudar el ejercicio después de una lesión

 

¿Has tenido una lesión? No es el fin del mundo. Estarás de vuelta pronto. Tu fisioterapeuta y el equipo de cuidadores responsable de tu tratamiento evaluarán la gravedad de la lesión y te guiarán hacia los ejercicios de rehabilitación necesarios. En general, los esguinces articulares, las hemorragias y las distensiones musculares necesitan aproximadamente de 4 a 6 semanas para curarse2. Después de una hemorragia articular, las actividades deben reintroducirse gradualmente 4.

 

Habla con tu equipo médico

 

Es importante mantener consultas de seguimiento regulares con tu fisioterapeuta y el resto de profesionares responsables de tu tratamiento. Estas citas permiten que los responsables de tu cuidado evalúen la manera en la que responden tanto tus articulaciones como el resto de tu cuerpo al ejercicio físico y si es necesario hacer algún cambio en tu rutina.

Si consideras que esta información puede resultarte útil, puedes descargarla aquí, incluye consejos para crear una rutina de ejercicios.

REFERENCIAS:

1. Wittmeier K and Mulder K. Haemophilia 2007;13(2):31-37.
2. Negrier C, et al. Haemophilia 2013;19:487-498.
3. Tiktinsky R, et al. Haemophilia 2002;8:22-27.
4. World Federation of Hemophilia. Guidelines for the management of haemophilia. 2nd edition. 2012.

 

 

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